Este proyecto multidisciplinar responde a la vulnerabilidad de los niños con enfermedades crónicas complejas y dependencia tecnológica durante su paso del hospital al domicilio. Muchos de estos pacientes requieren dispositivos y tecnologías sanitarias esenciales para su supervivencia o tratamiento, como ventilación mecánica, traqueostomía o nutrición enteral. Entre ellos se incluyen pacientes con enfermedades neuromusculares, neurológicas graves, cardiopatías, patologías respiratorias crónicas, enfermedades raras y trastornos metabólicos o genéticos complejos.
El modelo integral de continuidad asistencial se centra en el paciente y su familia, buscando garantizar una atención segura, coordinada y adaptada a sus necesidades. Se basa en pilares como la formación de cuidadores, la simulación clínica en el entorno domiciliario, la coordinación multidisciplinar del alta, el soporte domiciliario precoz y el seguimiento longitudinal tras el regreso al hogar.
Los beneficios principales del proyecto incluyen una mayor seguridad en la transición hospital-domicilio, la reducción de eventos adversos evitables, el aumento de la autonomía y la confianza de las familias, y una mejor coordinación entre los distintos niveles asistenciales.
El modelo desarrollado por el Gregorio Marañón es replicable en otros centros sanitarios y transforma el proceso tradicional de alta hospitalaria en una transición acompañada, segura y estructurada para pacientes con alta complejidad clínica. Este proyecto fue premiado en el Innovation Day 2026 por su apuesta por la innovación en la continuidad asistencial.
En su desarrollo han colaborado profesionales de diversas áreas del hospital, como la Unidad Funcional de Soporte Ventilatorio Domiciliario Pediátrico, la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP), la Unidad de Niños con Patología Crónica Compleja, la Unidad de Hospitalización a Domicilio Pediátrica y la enfermera de continuidad asistencial, asegurando una atención coordinada más allá del ámbito hospitalario.




