El legado del 15M en Madrid: quince años de activismo vecinal y asambleario

El movimiento ciudadano nacido en 2011 ha transformado la participación social en los barrios de la capital madrileña.

Imagen genérica de una plaza urbana en Madrid al atardecer con personas reunidas.
IA

Imagen genérica de una plaza urbana en Madrid al atardecer con personas reunidas.

Quince años después de las movilizaciones que transformaron la Puerta del Sol, diversos colectivos y asambleas vecinales de Madrid mantienen viva la herencia del 15M mediante nuevas formas de participación ciudadana.

El 15 de mayo de 2011 marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Madrid. Lo que comenzó como una manifestación convocada por la plataforma Democracia Real Ya derivó en una acampada en la Puerta del Sol que se extendió rápidamente a los barrios, consolidando un ciclo de movilización social que ha perdurado a través de diversas estructuras asamblearias.
En la actualidad, organizaciones como la Asamblea Popular de Carabanchel o el espacio vecinal El Sol de la Conce continúan operando bajo lógicas horizontales. Estos grupos, que surgieron al calor de las protestas, han adaptado su actividad a las necesidades actuales, centrando sus esfuerzos en la defensa de los servicios públicos, la vivienda y la autodefensa laboral en un contexto urbano marcado por el encarecimiento de los precios.

"No es todo tan multitudinario ni tan ruidoso como entonces, pero siguen pasando cosas."

un integrante de la Asamblea Popular de Carabanchel
La rama comunicativa del movimiento también ha demostrado una notable resiliencia. Proyectos como Ágora Sol Radio y la publicación Madrid en Acción siguen activos, funcionando como herramientas de difusión y cohesión para los colectivos sociales. Asimismo, el Archivo 15M, ubicado en el Centro Social Tres Peces Tres, preserva la memoria documental de aquel periodo, incluyendo carteles y registros audiovisuales que han sido expuestos en instituciones culturales.
A pesar del desgaste natural tras tres lustros de actividad y la pérdida de algunos de sus miembros, el espíritu del 15M persiste en la cultura de apoyo mutuo. Colectivos como los Yayoflautas siguen participando en la vida pública, reivindicando derechos sociales y manteniendo una postura apartidista pero profundamente política, centrada en la defensa del futuro de las próximas generaciones.