Este plan, que se enfoca en la regeneración urbana por barrios completos a través de 17 Entornos Residenciales de Rehabilitación Programada (ERRP), busca transformar la vida de miles de familias madrileñas. Para los residentes en edificios con más de cuatro décadas de antigüedad, la rehabilitación integral supone el fin de las fugas de energía, una drástica bajada en las facturas de luz y gas, y para muchas personas mayores, la oportunidad de mayor movilidad gracias a la instalación de ascensores a cota cero.
El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, supervisó recientemente las obras en Pinto. El enfoque del plan va más allá de intervenciones aisladas, promoviendo una regeneración urbana integral.
Las obras se centran en tres áreas clave del parque edificado más antiguo de la Comunidad de Madrid: el aislamiento térmico de fachadas y tejados con sistemas SATE para convertir los bloques en "termos" eficientes; la descarbonización de la energía mediante la sustitución de calderas antiguas por aerotermia, la instalación de paneles solares y ventanas de triple cristal; y la mejora de la accesibilidad e higiene urbana, incluyendo la retirada de amianto y la instalación de ascensores en portales históricamente aislados.
Según los técnicos de la Consejería de Vivienda, el objetivo principal es mejorar la calidad de vida, logrando que la transformación de un edificio con fugas de energía en una vivienda eficiente suponga un ahorro mensual de entre el 40% y el 80% en los recibos.
Estas intervenciones actuales, financiadas con fondos europeos NextGenerationEU y gestionadas en colaboración con ayuntamientos y comunidades de propietarios, son la antesala del futuro macroplan ‘Rehabilitar Madrid’. Este proyecto contará con 450 millones de euros adicionales para continuar renovando barrios veteranos y consolidar la vivienda eficiente y accesible como pilar de la transformación urbana y social.




