A partir del 1 de mayo, dos águilas y un halcón se encargarán de ahuyentar a las palomas que han estado causando un deterioro significativo en el histórico monumento. Esta iniciativa fue anunciada por la vicealcaldesa Inma Sanz, quien detalló el despliegue de un águila de Harris, un águila de cola roja y un halcón híbrido.
Las aves rapaces realizarán tres vuelos semanales en el entorno de la Puerta de Alcalá. La acumulación de plumas, nidos y excrementos de palomas ha sido identificada como la principal causa de daño en la superficie del monumento, afectando su conservación.
El consistorio madrileño ya había empleado esta técnica con éxito durante la rehabilitación del edificio, obteniendo resultados positivos en el control de la población de palomas. Ahora, esta práctica se retoma para asegurar la protección a largo plazo del patrimonio cultural de la ciudad.
“"Ahora entra en lo que Sanz ha denominado una "fase de estabilización". El objetivo es mantener controlada la población de palomas y preservar el estado del monumento histórico."




