La obra, encargada por una gran compañía, ofrece una visión renovada de la festividad, ambientada en la pradera con el icónico perfil urbano de Madrid como telón de fondo. La escena se caracteriza por su luminosidad y apertura, poniendo el foco en las personas como eje central de la celebración popular.
Fiel a su estilo distintivo, que se caracteriza por el uso expresivo del color y la simplificación de las formas, la artista ha elaborado una composición que omite los rasgos faciales. Este recurso, habitual en su trabajo, transforma la identidad individual en una experiencia colectiva. La paleta cromática, dominada por tonos cálidos, busca evocar sensaciones de encuentro, convivencia y alegría.
La pieza incorpora, además, referencias sutiles a la tradición castiza, como reinterpretaciones contemporáneas de los trajes de chulapa, motivos de lunares y la presencia de claveles. Todos estos elementos se integran en una atmósfera festiva que combina lo clásico con una perspectiva actual.
“"La difusión en el espacio público añade un valor significativo, permitiendo que la obra se integre en la vida cotidiana de los ciudadanos."
La ilustración está diseñada para una amplia difusión en el espacio público de Madrid. Se exhibirá en pantallas de gran formato en puntos estratégicos y concurridos de la capital, incluyendo cines y teatros de la Gran Vía, como el Palacio de la Prensa, los Cines Callao y el Teatro Gran Vía. También llegará a estaciones de metro de alta afluencia, como Sol, Latina y Ópera, y se extenderá a minibuses urbanos que recorrerán zonas clave durante las celebraciones.
Esta acción refuerza la estrategia de la compañía de apoyar las festividades locales mediante colaboraciones con artistas vinculados a cada territorio. Tras iniciativas similares en eventos como las Fallas, la Feria de Abril o San Fermín, la empresa consolida en Madrid su compromiso de acercar el arte contemporáneo al público y celebrar la identidad cultural desde una óptica actual.




