El CIEMAT revela cómo los contaminantes de los neumáticos llegan a ríos y campos

Un estudio del CIEMAT rastrea por primera vez compuestos químicos derivados del desgaste de neumáticos a lo largo de todo el ciclo del agua, alertando sobre su impacto.

Imagen genérica de un primer plano de neumáticos sobre asfalto mojado, con un paisaje verde y agua borrosos al fondo.
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Imagen genérica de un primer plano de neumáticos sobre asfalto mojado, con un paisaje verde y agua borrosos al fondo.

El CIEMAT ha desvelado cómo las partículas y aditivos químicos desprendidos por el desgaste de los neumáticos acaban contaminando el agua y los suelos, llegando incluso a los ríos.

El tráfico rodado no solo emite gases contaminantes; el constante roce de los neumáticos contra el asfalto libera pequeñas partículas de caucho y aditivos químicos. Estos compuestos, a menudo inestables, se desprenden con facilidad y, arrastrados por la lluvia, alcanzan el alcantarillado, las depuradoras y, finalmente, los ríos, afectando a los ecosistemas acuáticos.
Una investigación de la Unidad de COP y Contaminantes Emergentes en Medio Ambiente del CIEMAT ha analizado por primera vez el ciclo completo de estos compuestos. El estudio examinó de forma integrada el agua residual (entrada y salida de depuradoras), los lodos generados y el agua superficial de la cuenca del Tajo. Utilizando una técnica avanzada (UHPLC-MS/MS), se rastrearon 25 compuestos derivados del desgaste de neumáticos.
Los resultados confirman una presencia generalizada de estos contaminantes en los tres medios analizados. Los benzotriazoles y benzotiazoles fueron los más abundantes, junto con la 6PPD-quinona, un producto de transformación tóxico para la vida acuática. Las depuradoras convencionales solo eliminan una parte, y las concentraciones son más altas en zonas urbanas y de intenso tráfico, confirmando las carreteras como fuente principal.
Los lodos de depuradora actúan como reservorio de compuestos afines a la materia particulada. Dado que en España se usan frecuentemente como abono en agricultura, existe el riesgo de que estos contaminantes entren en el suelo de cultivo y se acumulen con el tiempo, pudiendo suponer un riesgo para los organismos del suelo.
En el medio acuático, la exposición conjunta de la mezcla de sustancias alcanza niveles de riesgo moderado en zonas de alta influencia humana, y la 6PPD-quinona se asocia a un riesgo agudo elevado. La Unión Europea ha incluido recientemente el 6PPD y la 6PPD-quinona en su lista de observación, un paso previo al establecimiento de límites legales.
El estudio subraya la necesidad de una monitorización continua, de mejorar los tratamientos de aguas residuales y de considerar estos contaminantes en futuras regulaciones, adoptando un enfoque 'One Health' que vincule la salud humana, animal y ambiental.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: CIEMAT (14/10/2026)