Este hito, ocurrido el 9 de octubre, no solo resolvió problemas de espacio y dotaciones, sino que impulsó la modernización de los estudios jurídicos, vigentes hasta el Plan Bolonia en 2010, y abrió una nueva era de excelencia académica e investigación.
Según el libro “Enseñar derecho en la República La Facultad de Madrid (1931-1939)” de José María Puyol Montero, el profesorado tuvo un papel crucial en el diseño del nuevo edificio, aportando sugerencias que se incorporaron a los planos del arquitecto Agustín Aguirre.
Las actas de la época reflejan la masificación del antiguo Caserón, con clases abarrotadas y falta de espacios para despachos y servicios básicos, lo que evidenciaba la necesidad de unas instalaciones modernas.
El proyecto, parte de la incipiente Ciudad Universitaria impulsada por Alfonso XIII, fue revisado por Agustín Aguirre en 1941 tras la paralización por la guerra, y el edificio finalmente acogió a sus primeros estudiantes en 1956.
La apertura oficial del curso académico y del nuevo edificio el 9 de octubre de 1956 contó con la presencia del ministro de Educación, Jesús Rubio, el rector Segismundo Royo Villanova y el obispo Leopoldo Eijo y Garay. Se estima que unos 4.000 estudiantes cursaron estudios en el nuevo edificio durante el curso 1956-57.



