La distinción, reservada tradicionalmente para los jefes de Estado que visitan la capital, ha sido otorgada en un formato más ágil de lo habitual debido a la proximidad del acto religioso principal. A diferencia de la ceremonia protocolaria que suele realizarse en la Plaza de la Villa, el encuentro ha tenido lugar en las inmediaciones de la Plaza de Cibeles, donde se han congregado cientos de miles de fieles.
El evento ha contado con la presencia de los Reyes de España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, así como diversos representantes políticos. Este galardón, que simboliza el afecto de la ciudad, ha sido entregado anteriormente a otros pontífices como Juan Pablo II en 1982 y Benedicto XVI en 2011.
“"Es un testimonio del afecto, de la admiración y del cariño de Madrid hacia el Santo Padre, una brújula moral imprescindible para una ciudad que no ignora sus raíces."
El regidor madrileño ha destacado durante la entrega que este gesto reafirma el vínculo de la capital con su tradición cristiana. La jornada continúa con la eucaristía multitudinaria, uno de los eventos centrales de la visita oficial del Pontífice a Madrid.




