La investigación, iniciada en agosto de 2025, permitió desmantelar una célula delictiva que operaba mediante una selección minuciosa de sus víctimas. Los sospechosos, que contaban con armas de fuego y dispositivos inhibidores de frecuencia, centraban su actividad en personas de alto poder adquisitivo, a quienes vigilaban previamente para conocer sus rutinas.
En los asaltos, los implicados amordazaban y ataban a los perjudicados durante horas, llegando a ejercer violencia física extrema. En uno de los incidentes, ocurrido en un apartamento vacacional, un disparo efectuado por uno de los agresores causó lesiones graves a una víctima, lo que motivó la intervención de unidades especializadas en homicidios.
Tras la autorización judicial, se llevaron a cabo registros simultáneos en seis domicilios. Durante el operativo, los agentes intervinieron armas simuladas, placas de matrícula falsificadas, inhibidores, joyas, relojes, sustancias estupefacientes y dinero en efectivo. Los detenidos han sido puestos a disposición judicial, habiéndose decretado el ingreso en prisión para tres de ellos.




