Cierra Madrid Madriz: adiós a 26 años de cañas y tapas asequibles en Malasaña

La emblemática taberna de la calle Fuencarral baja la persiana esta semana tras más de un cuarto de siglo sirviendo cocina casera.

Interior de una taberna madrileña tradicional con mesas de madera y decoración castiza.
IA

Interior de una taberna madrileña tradicional con mesas de madera y decoración castiza.

La taberna Madrid Madriz, un referente del tapeo y los menús económicos en el barrio de Malasaña, cerrará sus puertas esta semana tras 26 años de actividad.

Tras más de un cuarto de siglo sirviendo raciones asequibles y menús caseros, la taberna Madrid Madriz, ubicada en la calle Fuencarral, ha anunciado su cierre sorpresa a través de las redes sociales. El local, que abrió sus puertas en 1999, se despide esta semana, dejando un vacío en el panorama gastronómico del barrio.
Durante sus 26 años de historia, Madrid Madriz se caracterizó por ofrecer platos emblemáticos como huevos rotos de corral, oreja, bravas o pimientos, manteniendo siempre precios competitivos. Su modelo de negocio, enfocado en la cocina casera y de mercado a precios accesibles, se ha convertido en una rareza en la zona.

"Después de 26 años, Madrid Madriz se despide. Han sido miles de comidas, cenas, sobremesas, cañas improvisadas y momentos compartidos con todos vosotros. Gracias a quienes habéis estado aquí durante años. Y también a quienes aparecíais de vez en cuando, porque al final, todos habéis formado parte de esta historia. Ahora nos toca cerrar esta etapa. Pero antes, nos encantaría volver a veros una última vez. Esta semana seguiremos haciendo lo que mejor sabemos: servir cañas, sacar raciones, risas y llenar Madrid Madriz de vida. Ven a brindar con nosotros. Gracias por estos 26 años inolvidables."

Madrid Madriz
En el emotivo vídeo de despedida compartido en redes, se incluyen imágenes de clientes, platos y obras de arte de artistas que participaron en el festival Pinta Malasaña, adornando la parte superior del local. Los responsables han agradecido el apoyo recibido durante todos estos años, destacando que se van con el placer de saber que formaron parte del corazón y la historia de Madrid y de su gente.
Clientes habituales han lamentado la clausura, expresando su pena por la pérdida de un lugar querido donde compartieron comidas y cenas. Algunos critican cómo la capital se está transformando, con grandes franquicias desangelando el Madrid de toda la vida, mientras que los responsables de la taberna responden con gratitud, recordando su legado como un sitio castizo donde la gente se lo pasó bien.