La compañía ha comunicado que la situación ha quedado solucionada y el suministro normalizado tras las actuaciones realizadas y la purga de agua en la red de distribución. Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior confirmaron que las intervenciones se llevaron a cabo para atajar las modificaciones detectadas.
El origen de esta incidencia puntual se vincula a unas maniobras en los filtros de carbono de la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de Santillana. Estos trabajos, según explicaron las mismas fuentes, pueden provocar de manera excepcional variaciones en el olor o sabor del agua, como ha ocurrido en esta ocasión.
A pesar de las alteraciones, la Consejería, de la que depende Canal de Isabel II, ha recalcado que el agua ha mantenido en todo momento las condiciones exigidas de potabilidad, siendo apta para el consumo humano. La compañía ha recordado que estas labores de mantenimiento son necesarias para garantizar la calidad del servicio.




