La Casa Palazuelo, ubicada en el número 4 de la Plaza Mayor y obra del arquitecto madrileño Antonio Palacios, finalizará una etapa tras la autorización del plan promovido por sus propietarios para convertir este inmueble, uno de los primeros edificios comerciales y de oficinas de Madrid, en un hotel.
Inaugurado en 1921, el edificio, que sigue operativo con fachadas a la Plaza Mayor y la calle Arenal, dará paso en unos meses a un hotel, conservando únicamente algunos locales comerciales en su zócalo. La decisión se tomó en el último Pleno de Cibeles antes del parón estival, con el voto a favor del PP, la abstención de Vox y del concejal no adscrito Javier Ortega Smith, y el rechazo de Más Madrid y PSOE.
El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, calificó el inmueble de "esta joya" y aseguró que la transformación cuenta con el informe favorable de la Comisión de Protección del Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Madrid. Confirmó que se mantendrán actividades terciarias comerciales en el zócalo, compaginando así el hospedaje con el comercio.
La oposición ha expresado sus críticas. El concejal de Vox, Ignacio Ansaldo, manifestó su preocupación por que la conversión en hotel "priva a los madrileños de este emblemático edificio". Por su parte, el socialista Antonio Giraldo señaló que el inmueble está "en buen estado" y mantiene su uso original como casa comercial y de oficinas, advirtiendo de que el cambio de uso podría alterar su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).
José Luis Nieto, de Más Madrid, diagnosticó que "allí donde antes había empresas, comercios y trabajo, ahora habrá habitaciones de hotel" debido a la "rentabilidad económica mucho mayor" del uso hotelero, y no a un fracaso de la actividad existente.
El proyecto original de Demetrio Palazuelo se inspiró en edificios comerciales estadounidenses como los de Chicago, combinando tiendas en las plantas inferiores y oficinas en las superiores. La web de Casa Palazuelo destaca que sus cinco plantas son "una de las pocas casas modernistas que se pueden encontrar en Madrid" y su interior es "una joya arquitectónica única en la ciudad, muy al estilo de art decó de los años veinte y bebido bajo la influencia de la escuela de Chicago".
Antonio Palacios buscó que la fachada reflejara la función del edificio sin destacar sobre el entorno, manteniendo un aire de clasicismo.




