Las mediciones acústicas realizadas por los servicios técnicos municipales han documentado diversas vulneraciones de los límites de ruido permitidos. Estos datos, que ya han sido remitidos al Ayuntamiento de Madrid como responsable de la concesión de licencias, constatan la cronificación de un problema que ya se evidenció durante festivales anteriores como el Mad Cool y el Coca-Cola Music Experience.
Ante la extensa gira de la artista, que incluye 12 conciertos programados a lo largo de cuatro fines de semana, el Ayuntamiento de Getafe continuará realizando campañas de control de emisiones sonoras. Las quejas por altos niveles de ruido no solo provienen de los barrios de Getafe Norte o Los Molinos, sino que también se han extendido al barrio de El Bercial.
A la contaminación acústica se suma una grave afección a la movilidad, especialmente en el barrio de Getafe Norte. La celebración de estos macroeventos ha provocado atascos y retenciones kilométricas en la M-45, dificultando el acceso de los vecinos a sus viviendas y lugares de trabajo. Según datos de la Policía Local, alrededor de 15.000 asistentes salen caminando de Getafe tras cada concierto, debido a la instalación de pasos peatonales provisionales y la falta de infraestructuras adecuadas de evacuación.
Frente a esta situación recurrente, el Gobierno Municipal reitera su denuncia sobre una red de responsabilidades compartidas. Señala al Ayuntamiento de Madrid por conceder licencias unilaterales sin consensuar planes de movilidad y promover un recinto que genera molestias constantes. Asimismo, apunta a la Comunidad de Madrid por financiar y promocionar estos eventos eludiendo su papel mediador, en contraste con la protección que aplica en el entorno del Santiago Bernabéu.
El Ayuntamiento de Getafe hace un llamamiento a los mandos operativos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que no aprueben dispositivos que penalizan a Getafe, exigiendo accesos definitivos como pasarelas o pasos subterráneos. Finalmente, recuerda la responsabilidad directa de los promotores privados, que se benefician de estos macroeventos sin asumir el coste en materia de seguridad, accesos y ruido, con la "benevolencia" del alcalde de Madrid.




