Los agentes acudieron al lugar del siniestro tras recibir un aviso sobre un vehículo accidentado. Al llegar, comprobaron que el conductor era un menor que no disponía de permiso de conducir y que, además, había sustraído el coche familiar sin autorización previa.
Durante la intervención, los efectivos policiales sometieron al joven a las pruebas de alcoholemia reglamentarias. El resultado arrojó una tasa de 0,48 mg/l, lo que supone duplicar el límite máximo permitido por la normativa vigente.
El suceso tuvo lugar durante la última jornada de las fiestas del Cristo de la Salud. Actualmente, el implicado se enfrenta a la imputación de dos delitos contra la Seguridad Vial por conducir sin licencia y por circular bajo los efectos del alcohol.




