El proyecto de soterramiento, que se prolonga desde hace año y medio, encara una etapa clave con la unión del túnel A-5 – M-30 con la nueva sección en construcción. Según las previsiones oficiales del Ayuntamiento de Madrid, se espera que el avance definitivo de esta infraestructura pueda materializarse hacia finales de año.
En cuanto a la configuración del tráfico, la antigua rampa de acceso verá reducida su capacidad de 4+3 a 3+3 carriles. Además, se suprimirá el acceso a la autovía desde el Paseo de Extremadura, una medida que, según fuentes del sector, podría generar retenciones temporales hasta que finalicen las actuaciones.
El diseño final del nuevo túnel contempla dos carriles de circulación y un carril exclusivo para transporte público. Esta configuración busca optimizar la fluidez del tráfico rodado y priorizar la movilidad colectiva en una de las arterias más transitadas del sur de la Comunidad de Madrid.




