El actual equipo de gobierno, liderado por el Partido Popular, supedito su continuidad a la aprobación de los presupuestos anuales. Ante la falta de una mayoría suficiente, el regidor optó por activar el mecanismo de la cuestión de confianza, abriendo un periodo de treinta días para que los grupos de la oposición presenten un candidato alternativo.
Para que prospere una moción de censura en Leganés, se requiere el respaldo de la mayoría absoluta del pleno, fijada en 14 votos. Esto obligaría a una alianza entre formaciones de ideologías opuestas, un escenario que, según las primeras reacciones, carece de viabilidad política.
Desde Vox han descartado participar en cualquier proyecto conjunto, mientras que desde Más Madrid han señalado la dificultad de alcanzar acuerdos con formaciones de espectros políticos tan distantes. Por su parte, el Gobierno municipal, integrado por el PP y Unión por Leganés, ha calificado la postura de la oposición como una falta de propuestas reales para la ciudad.




