La operación culminó con la detención de siete hombres y cinco mujeres, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 58 años. Todos los implicados han sido puestos a disposición judicial, enfrentando cargos por tráfico de drogas, defraudación de fluido eléctrico y pertenencia a una organización criminal, según informó el Instituto Armado.
Durante los registros, los agentes confiscaron un total de 24.065 gramos de marihuana en cogollos. Además, se descubrieron habitáculos especialmente acondicionados para el almacenamiento y la producción de más de 10.000 plantas. El método de cultivo empleado era de carácter artesanal, abarcando desde la germinación y propagación de semillas hasta el desarrollo de esquejes en sus fases iniciales.
La investigación se inició a principios de año a raíz de una denuncia ciudadana. La Guardia Civil de Navas del Rey recibió múltiples avisos sobre actividades sospechosas en una vivienda ubicada en una urbanización aislada de la localidad. Los responsables de la operación habían aislado completamente la propiedad y contaban con un sistema de filtrado diseñado para minimizar tanto ruidos como olores.
Los líderes de la organización adoptaban medidas de seguridad extremas, vigilando constantemente su entorno para detectar posibles seguimientos y utilizando vehículos de alquiler que cambiaban con frecuencia para evitar ser rastreados. Las pesquisas subsiguientes llevaron a la localización de una segunda vivienda unifamiliar en Villa del Prado, la cual había sido completamente adaptada para el procesamiento de marihuana y se mantenía bajo vigilancia las 24 horas del día. En el momento de la intervención policial, se estaban recolectando plantas en proceso de secado, listas para su distribución.
Los agentes también detectaron un enganche ilegal a la Red Eléctrica, así como un sofisticado sistema de vigilancia que cubría todas las estancias de la vivienda y su perímetro exterior, evidenciando la complejidad de la infraestructura utilizada por la red criminal.




