La jornada festiva comenzó a primera hora de la mañana, cuando un grupo de voluntarias se encargó de confeccionar una alfombra de sal en la plaza central. En esta edición, el color amarillo fue el protagonista del diseño, elegido como gesto simbólico. Además, se habilitaron tres altares en puntos estratégicos: uno junto a la iglesia, otro en la calle Carreteras y un tercero en la plaza del pueblo.
Durante la misa dominical, los niños que han recibido la Primera Comunión este año tuvieron un papel destacado. Los menores, vestidos con sus trajes de ceremonia, participaron en la procesión del Santísimo Sacramento, esparciendo pétalos de flores a su paso por el recorrido.
A pesar de la inestabilidad meteorológica y la amenaza de lluvia durante el día, los actos se desarrollaron con normalidad. Las precipitaciones no hicieron acto de presencia hasta que la procesión finalizó con la entrada de la comitiva en el templo parroquial.




