Las Mascaradas de Invierno de la Sierra Norte, Patrimonio Inmaterial

La Comunidad de Madrid inicia el expediente para proteger las celebraciones de las vaquillas, que combinan tradición, religión y carnaval.

Máscara tradicional de las Mascaradas de Invierno de la Sierra de Madrid.
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Máscara tradicional de las Mascaradas de Invierno de la Sierra de Madrid.

La Comunidad de Madrid ha iniciado los trámites para declarar Patrimonio Inmaterial las Mascaradas de Invierno, festividades populares que se celebran en diversos pueblos de la Sierra madrileña entre el 20 de enero y el Carnaval.

Estas celebraciones, que forman parte del acervo cultural de numerosas localidades, tienen como elemento central la figura de la vaquilla. Este armazón, que representa al animal, se construye tradicionalmente con varas de madera, cuernos y rabo de vaca, y se adorna con diversos elementos como pañuelos, cintas y campanillas. La fiesta suele ir acompañada de personajes como vaquilleros, mayordomos y otros roles específicos de cada municipio.
El expediente delimita tres zonas principales donde se mantiene esta manifestación cultural: la subzona Oeste (incluyendo Fresnedillas de la Oliva y Los Molinos), la Centro (con municipios como Colmenar Viejo, Miraflores de la Sierra, Lozoya y Canencia) y la Noreste (con localidades como Villavieja del Lozoya, Navarredonda y San Mamés, y Prádena del Rincón).

Aunque todas comparten la figura de la vaquilla, cada pueblo mantiene una forma propia de celebrar la fiesta, con mayor peso religioso en unos casos y carácter más carnavalesco o pagano en otros.

La Fiesta de la Vaquilla de Colmenar Viejo destaca especialmente, declarada de Interés Turístico Nacional en 1986, y con la participación de unas 25 agrupaciones. El expediente también subraya la importancia de la comida compartida, con platos típicos como el cocido madrileño y dulces locales, y la simbólica muerte de la vaquilla al finalizar la celebración.
La Comunidad de Madrid reconoce que estas tradiciones presentan distintos niveles de vitalidad, con algunas cobrando nuevo impulso y otras enfrentando riesgos como la despoblación o la falta de relevo generacional. Como medidas de salvaguarda, se proponen actuaciones adaptadas a cada municipio, formación en patrimonio inmaterial, apoyo a centros escolares e impulso a la investigación.