El modus operandi consistía en abordar a personas de avanzada edad bajo la excusa de solicitar ayuda o información. Una vez captada la atención de la víctima, la sospechosa iniciaba un contacto físico afectuoso, abrazando o tomando de las manos a la persona para sustraerle joyas de oro sin que esta se percatara inicialmente.
Entre los objetos sustraídos en estos incidentes se encuentran una cadena con diversos colgantes, una alianza y una sortija, todas ellas piezas de oro. Tras cometer el hurto, la mujer abandonaba el lugar rápidamente en un vehículo que la esperaba en las inmediaciones.
Según han informado fuentes de la Benemérita, la detenida cuenta con un amplio historial delictivo, acumulando más de veinte antecedentes previos por delitos de hurto y robo con violencia.




