Preocupación ambiental en Valdemorillo por vertido de restos de asfalto cerca de la Presa del Boquerón
La oposición municipal denuncia que el Ayuntamiento ha extendido material potencialmente contaminante en una zona de alto valor natural.
Por Alberto Delgado Sanz
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Imagen de restos de fresado de asfalto en un camino rural cerca de una masa de agua.
El Ayuntamiento de Valdemorillo ha sido objeto de críticas por el vertido y posterior extensión de restos de fresado de asfalto en el entorno de la Presa del Boquerón, una zona de gran valor natural y ecológico.
A finales de marzo, comenzaron a aparecer residuos del fresado de asfalto de una de las calles de Valdemorillo en un área natural sensible. Lo que inicialmente se consideró un vertido aislado, ha escalado a un problema medioambiental de mayor envergadura, según ha denunciado la oposición municipal.
Los restos, provenientes del levantamiento de la capa superficial del asfalto de la calle A2, son una mezcla de fragmentos y partículas que pueden contener alquitrán, hidrocarburos y metales pesados. La preocupación se centra en que este material ha sido extendido por caminos cercanos a la Presa del Boquerón, un espacio rodeado de vías pecuarias y de especial valor ecológico para la localidad.
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"Lo más peligroso es que en realidad está justo en la linde de una vía pecuaria, de una cañada real. Eso realmente es peligroso."
La inquietud se intensifica ante la posibilidad de que, con las lluvias, estos materiales sueltos se escurran y filtren metales pesados al terreno, contaminando las aguas subterráneas que abastecen la presa. La oposición ha señalado que la zona es un bien natural con un hábitat propio que podría verse seriamente afectado.
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"En cuanto empiece a llover. ¿Qué va a pasar? Pues que se escurrirán y filtrarán los propios metales pesados al terreno y acabarán contaminando a las aguas subterráneas que abastecen a la presa del Boquerón."
La tensión aumentó el pasado 24 de abril, cuando el Ayuntamiento, en lugar de retirar los residuos, comenzó a esparcirlos por los caminos del entorno. Esta acción ha sido interpretada por la oposición como una desatención a las advertencias previas y una decisión perjudicial para el patrimonio natural del municipio.
La oposición también ha cuestionado la gestión contractual de la obra, sugiriendo que la empresa adjudicataria del reasfaltado debería ser la responsable de la retirada y reciclaje de los residuos. Por su parte, el Consistorio ha defendido que la zona de los vertidos corresponde a suelo urbano no consolidado y que no hay intención de afectar la vía pecuaria. Sin embargo, la oposición ha replicado que, aunque administrativamente sea urbanizable, la realidad del terreno es la de un espacio natural sin urbanizar.
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"Es una zona urbanizable, sí, pero no está urbanizada, ese es el problema. Los terrenos no están preparados para eso y además, se pueden desplazar o filtrar en el terreno o invadir vías pecuarias."
La indignación vecinal ha crecido ante lo que consideran un nuevo incumplimiento de las promesas de recuperación de este entorno natural, cuya protección y mejora han sido demandas recurrentes durante años.