La operación se inició tras varias denuncias presentadas en marzo por menores que afirmaban haber sido agredidos por un grupo de jóvenes, algunos de ellos encapuchados. Las víctimas fueron forzadas a realizar gestos característicos de estas bandas mientras eran grabadas por sus agresores.
Los agentes también detectaron un aumento de agresiones violentas en la localidad durante los últimos meses, presuntamente cometidas por miembros del grupo. La motivación de estas agresiones era la supuesta vinculación de las víctimas con bandas rivales.
“"Este tipo de grupos busca controlar determinados espacios geográficos mediante la violencia y aumentar sus integrantes mediante el reclutamiento de menores de edad."
La pertenencia a estas organizaciones constituye un delito de integración en grupo criminal, que puede acarrear penas de internamiento en centros para los menores. En 2012, el Tribunal Supremo confirmó la disolución de un grupo similar en la Comunidad de Madrid, considerándolo una asociación ilícita.
Además de las detenciones, la operación ha permitido esclarecer tres robos con fuerza en establecimientos de restauración ambulante y seis robos en el interior de vehículos. La actuación fue llevada a cabo por la Guardia Civil de Madrid, con la colaboración de la Policía Municipal de Madrid y la Policía Local de Galapagar.




