Una carta remitida a este medio describe un panorama de caos circulatorio, invasión de aparcamientos y vía pública con mesas y sillas, y calles repletas de inmundicia, bolsas, botellas, cristales y excrementos. El ruido infernal hasta altas horas de la madrugada es otro de los puntos criticados, afectando la salud de los residentes.
El autor de la misiva cuestiona la falta de consideración, respeto y civismo por parte de los visitantes, y critica la inacción del Ayuntamiento y las fuerzas de seguridad. Se señala la invasión de coches en el parque de Begles, un área peatonalizada, como un ejemplo de la degeneración moral e impropia de un entorno civilizado.
Se reclama una mayor responsabilidad institucional para poner coto a estas actuaciones. La carta sugiere la habilitación provisional de zonas de aparcamiento en terrenos naturales, similar a lo que se hace para la Carpa Joven o la Plaza de Toros, para luego devolverlos a su estado natural, respetando la Dehesa.
Finalmente, se hace un llamamiento a la toma de conciencia, especialmente desde el propio Ayuntamiento, para evitar que estas situaciones se repitan en futuras celebraciones.




