Desde Majadahonda, se plantea una reflexión sobre dos figuras femeninas que comparten nombre pero representan universos distintos: la cantante Rosalía Vila Tobella, conocida por su éxito actual, y la poeta Rosalía de Castro, figura cumbre de la literatura gallega y española. El autor, si bien reconoce la ductilidad vocal y presencia de la artista contemporánea, centra su atención en la obra y legado de la escritora del siglo XIX.
Se establece un paralelismo entre Rosalía de Castro y Emily Dickinson, sugiriendo que, de haber nacido en otro contexto geográfico o haber escrito en otro idioma, la poeta gallega alcanzaría un reconocimiento universal similar al de la estadounidense. Ambas comparten un sentimiento de soledad, aunque expresado de maneras diferentes: más interiorizada en Dickinson y más costumbrista en Rosalía de Castro.
La influencia de Rosalía de Castro se extiende hasta poetas posteriores como Rubén Darío, cuyo poema "Lo fatal" podría haber encontrado inspiración en obras como "Follas novas". La poesía de Rosalía de Castro, tanto en gallego como en castellano, como en "En las orillas del Sar", es descrita como de una profunda capacidad reflexiva, merecedora de mayor lectura.
Majadahonda honra a la poeta gallega con una calle y un colegio que llevan su nombre, situándola junto a otras figuras literarias como Bousoño, Saramago o Lorca. El texto subraya la importancia de leer y difundir la obra de Rosalía de Castro, especialmente en un contexto donde muchas mujeres tuvieron que recurrir a seudónimos para ser reconocidas.
Con motivo del Día das Letras Galegas, que conmemora la publicación de "Cantares gallegos", se recuerda la figura de Rosalía de Castro como un tesoro literario "tan nuestra, tan de todos nosotros. Para siempre, Como su Poesía. Eterna."




