La jornada divulgativa “Tecnolog-IA en salud mental y prevención del suicidio en jóvenes y adolescentes: retos, oportunidades y aplicaciones”, organizada por el proyecto ALENTAR-J-CM, abordó la compleja relación entre el uso de la tecnología y el empeoramiento de la salud mental juvenil. Se destacó que no se debe culpar únicamente al móvil y que la IA, utilizada correctamente, puede ser una herramienta valiosa en el diagnóstico y tratamiento.
El proyecto ALENTAR, financiado por el Programa Regional de Ciencia y Tecnología de la Comunidad de Madrid, reúne a profesionales de la UCM, la Politécnica y la Autónoma, junto con hospitales como el Clínico San Carlos, Gregorio Marañón y la Fundación Jiménez Díaz, además de organizaciones sociales como Fad Juventud y el Teléfono de la Esperanza. Según Alejandro de la Torre, investigador principal del grupo Episam de la UCM, el proyecto busca aplicar la IA para prevenir y detectar conductas suicidas, analizando el tono de voz, el discurso y las publicaciones en redes sociales.
El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá, Guillermo Lahera Forteza, señaló que la percepción generalizada de que el uso excesivo de pantallas es la causa principal de la crisis de salud mental adolescente, popularizada por el libro "La generación ansiosa" de Jonathan Haidt, no se sostiene completamente. Aunque las pantallas tienen un impacto negativo, este es menor de lo que se cree y no es la única causa. Otros factores como el consumo de tóxicos, el acoso escolar o la falta de sueño tienen un peso mayor.
Lahera Forteza advirtió que esta media oculta a los jóvenes más vulnerables, para quienes las pantallas y redes sociales sí tienen un efecto decisivo. Identificó cuatro efectos negativos: desplazamiento de otras actividades, comparación social, fragmentación de la atención y desconexión de grupos. Alertó también de que los algoritmos de las redes sociales pueden facilitar el acceso a contenido sobre autolesiones, ya que el 72% de quienes se autolesionan afirman haberlo encontrado sin buscarlo.
El profesor reconoció la dificultad de controlar el uso de móviles, cuya edad media de acceso es de 10,8 años. Propuso prohibir los móviles en colegios, regular la edad mínima para acceder a redes sociales y promover apps de salud mental. Subrayó la importancia de estar atentos y preguntar a los jóvenes sobre el tipo y la intensidad de su uso tecnológico, recordando que "no hay que culpar de todo al móvil".
Alejandro de la Torre añadió que el suicidio es una de las cuatro principales causas de muerte en jóvenes a nivel mundial. Atribuyó parte del incremento a la tecnología, la competitividad social y la "dictadura de la imagen positiva" en redes. Sin embargo, reiteró que la tecnología, y en particular la IA, puede ser una herramienta para ayudar a los profesionales de la salud mental, ya que "el 60 por ciento de los adolescentes con trastornos emocionales no reciben tratamiento".




