Este avance, fruto de la colaboración entre Radiología Vascular e Intervencionista, Medicina Interna y Hematología, busca incrementar la calidad asistencial sin aumentar las complicaciones asociadas. Los filtros de vena cava inferior son dispositivos implantados en la vena cava abdominal para interceptar coágulos sanguíneos procedentes de las piernas, actuando como una 'red de seguridad'.
Según Francisco Galeano, médico internista del centro, estos dispositivos están indicados en situaciones muy concretas, como en pacientes con trombosis venosa profunda o embolia pulmonar reciente que no pueden recibir tratamiento anticoagulante. Sin embargo, su uso ha sido tradicionalmente heterogéneo, con indicaciones fuera de guía y bajas tasas de retirada.
El nuevo protocolo establece criterios claros para la indicación, seguimiento y retirada, incluyendo revisiones periódicas para evaluar su necesidad y determinar el momento óptimo para su extracción, garantizando así la máxima seguridad del paciente. La investigación, publicada en doi.org/10.1007/s11739-026-04361-7, comparó datos de 234 pacientes antes y después de su implantación.
Los resultados evidencian una mejora significativa en la adecuación de la indicación de los filtros (del 74,7% al 88,5%) y un notable incremento en las tasas de retirada (del 41,2% al 65,4% a los 90 días y del 41,8% al 73,1% a los 180 días). La permanencia prolongada de estos dispositivos se asocia a un mayor riesgo de complicaciones, como la formación de nuevos coágulos o la alteración del flujo sanguíneo.
El estudio confirma que el aumento en las tasas de retirada no ha conllevado un incremento de eventos adversos. Además, la retirada del filtro se asoció de manera independiente con una menor mortalidad a los 180 días, reforzando la importancia de optimizar su manejo clínico. El protocolo ha sido revisado por el Servicio de Medicina Preventiva y aprobado por la Unidad de Enfermedad Tromboembólica Venosa, con el respaldo de la Universidad Complutense de Madrid.




