La creciente resistencia a los antimicrobianos y la escasez de nuevos fármacos suponen una seria amenaza para la salud pública. La Organización Mundial de la Salud ha priorizado la lucha contra las bacterias del grupo ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.), conocidas por su rápida acumulación de resistencias a antibióticos, lo que complica el tratamiento de las infecciones que provocan. Estas bacterias causan decenas de miles de muertes anuales en hospitales europeos y más de un millón a nivel global.
Julio Jesús Estrada Valbuena, investigador del Departamento de Microbiología y Parasitología de la UCM, destaca que la bioprospección en suelos permite identificar microorganismos que producen sustancias capaces de inhibir el crecimiento de otros, lo que podría servir de base para nuevos antibióticos.
En el proyecto MicroMundo, estudiantes de secundaria, bachillerato y grado universitario recolectaron entre 2017 y 2019 un total de 478 muestras de suelo en diversos puntos de la Comunidad de Madrid. Los investigadores de la UCM aislaron 6.403 colonias bacterianas, evaluando su capacidad para inhibir el crecimiento de dos cepas modelo (Kocuria rhizophila y Escherichia coli).
El estudio, publicado en Medicine Bulletin, señala que 261 aislados (un 4,1 %) mostraron capacidad de inhibición. De estos, se seleccionaron 45 para su conservación y posterior caracterización.
Al evaluar estos 45 candidatos frente a patógenos clínicos, incluyendo miembros del grupo ESKAPE, el 58 % mantuvo su capacidad antibiótica. Staphylococcus aureus fue el patógeno más sensible, mientras que las bacterias Gram-negativas mostraron menor susceptibilidad.
Se identificaron molecularmente especies como Bacillus pumilus, Paenibacillus peoriae y Bacillus cereus a partir de los aislados más prometedores. Los extractos orgánicos crudos obtenidos mantuvieron la capacidad de inhibir el crecimiento microbiano, mostrando actividad bactericida en ensayos de concentración mínima inhibitoria (MIC) y mínima bactericida (MBC).
Víctor J. Cid, Catedrático de Microbiología en la Facultad de Farmacia UCM e investigador del estudio, añade que la diversidad química de la microbiota del suelo aún guarda secretos y que el proyecto MicroMundo es una referencia en aprendizaje-servicio y ciencia ciudadana desde la perspectiva One Health, con potencial para el descubrimiento de nuevos fármacos.




