CSIC desarrolla un señuelo molecular para frenar la transmisión de virus agrícolas por pulgones

Una nueva estrategia basada en nanopartículas reduce hasta un 50% la propagación de patógenos en cultivos, ofreciendo una alternativa a los insecticidas.

Imagen genérica de estructuras moleculares abstractas bloqueando puntos de unión en la boca de un pulgón, estilo ilustración científica.
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Imagen genérica de estructuras moleculares abstractas bloqueando puntos de unión en la boca de un pulgón, estilo ilustración científica.

Un equipo del CSIC ha desarrollado un señuelo molecular que dificulta la adhesión de virus agrícolas a los pulgones, reduciendo su transmisión hasta en un 50% y ofreciendo una nueva vía para proteger los cultivos.

La investigación, llevada a cabo por el Instituto de Ciencias Agrarias (ICA) y el Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP), ambos del CSIC, ha logrado crear nanopartículas que actúan como señuelos. Estas partículas se adhieren al aparato bucal del pulgón, impidiendo que los virus se fijen y sean transmitidos a otras plantas de forma no persistente.
Esta estrategia innovadora, publicada en la revista Annals of Applied Biology, aborda uno de los mayores desafíos en la agricultura: la rápida propagación de virus transmitidos por pulgones, que causan importantes pérdidas de cosechas. Los métodos tradicionales, como el control químico, resultan limitados debido a la velocidad con la que estos insectos actúan.
Los ensayos han demostrado una reducción de aproximadamente el 50% en la transmisión del virus del mosaico del nabo, el virus del mosaico amarillo del calabacín y el virus del mosaico del pepino. Los investigadores destacan que una nanopartícula diseñada a partir de un virus puede interferir con la transmisión de otros virus distintos, abriendo la posibilidad de extender la estrategia a una amplia gama de patógenos.
Las nanopartículas señuelo podrían producirse directamente en plantas modificadas genéticamente o aplicarse mediante pulverización sobre los cultivos. El CSIC ha solicitado una patente europea para proteger esta tecnología, que representa una alternativa prometedora a los insecticidas para combatir enfermedades virales en la agricultura.
El estudio ha contado con financiación del CSIC, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Delegación del CSIC en la Comunidad de Madrid (05/11/2026)