Los vecinos nos han trasladado que se encuentran absolutamente desamparados por las administraciones públicas, donde claramente priman los intereses deportivos y financieros, de grandes corporaciones y multinacionales y en este caso absolutamente privados, pero sin un intento real de dar alguna prioridad al bienestar de todos los que vivimos en la zona. Nuestras vidas han quedado condicionadas totalmente a las actividades del propio club en connivencia con el Ayuntamiento de Madrid.
Vecinos del Metropolitano denuncian ruido y caos por conciertos de Bad Bunny
La Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas ha recurrido al Defensor del Pueblo ante la inacción municipal frente a los problemas generados por los eventos masivos.
Por Alberto Delgado Sanz
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Imagen genérica de un medidor de nivel de sonido mostrando lecturas altas, con un fondo borroso de una calle residencial y un estadio distante.
Los residentes en las inmediaciones del Riyadh Air Metropolitano expresan su preocupación por los diez conciertos de Bad Bunny, que se celebrarán entre el 30 de mayo y el 15 de junio, anticipando cortes de calles, atascos, problemas de aparcamiento, ruido excesivo y suciedad.
La llegada de la gira de Bad Bunny a Madrid ha generado inquietud entre los vecinos del entorno del Riyadh Air Metropolitano. Los diez conciertos programados entre el 30 de mayo y el 15 de junio auguran nuevas jornadas de interrupciones en el tráfico, dificultades para estacionar, contaminación acústica y acumulación de residuos, una situación recurrente con los grandes eventos deportivos y musicales que alberga el estadio.
Ante este panorama, la Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas presentó un escrito al Defensor del Pueblo a finales de octubre, solicitando una reunión y la intervención de la institución para que las administraciones busquen soluciones efectivas. El 19 de marzo, Ángel Gabilondo, el Defensor del Pueblo, comunicó la admisión a trámite de la solicitud y requirió información al Ayuntamiento de Madrid.
El colectivo vecinal ha recordado las numerosas quejas y denuncias presentadas previamente, así como las solicitudes de intervención a la Policía Municipal por el ruido excesivo del estadio, que hasta ahora no han obtenido respuesta. Ante esta falta de acción, la asociación encargó un estudio técnico que ha confirmado la superación de los niveles de ruido permitidos.
La asociación señala que el Atlético de Madrid construyó su estadio sobre la antigua estructura de La Peineta, manteniendo grandes aberturas laterales que contribuyen significativamente a la propagación del ruido. Además, el Metropolitano carece de una licencia permanente para eventos no deportivos, lo que obliga al club a solicitar permisos especiales para cada evento extraordinario, los cuales son concedidos bajo el argumento de “interés general y cultural”, permitiendo exceder los límites de ruido habituales.
El Ayuntamiento justifica este “interés general” por el impacto económico en sectores como el turismo, la hostelería y el transporte, lo que permite superar los decibelios máximos. La asociación critica que, en esta justificación, “los ciudadanos no forman parte del interés general de esa Administración”.
Más allá del ruido, la afluencia de 67.000 espectadores en días de eventos altera la vida en Las Rosas, con cortes de acceso a viviendas, atascos, problemas de aparcamiento (el barrio no cuenta con SER), inseguridad y suciedad. A esto se suma la ocupación de aceras por terrazas de establecimientos de restauración.
En su escrito, la asociación solicita la intervención de Ángel Gabilondo, amparándose en los artículos 43 y 45 de la Constitución Española, para que las administraciones cumplan la normativa y ofrezcan soluciones. Proponen medidas como el cierre cautelar del estadio o la reducción de aforo hasta que se resuelvan los problemas de acústica, movilidad y seguridad.
Entre las propuestas constructivas de la entidad vecinal se incluyen la implementación de un sistema similar a Madrid Central para los días de evento, priorizando el aparcamiento para residentes, la ejecución de mejoras prometidas en los accesos del barrio a la M40 y la apertura del tramo original de la R3. También sugieren ampliar el transporte público, instalar estaciones fijas de medición de ruido y contaminación, y sancionar a los establecimientos que exceden el espacio permitido con sus terrazas.



