“"Nadie crea que estoy defendiendo la actuación de un Zapatero al que respeté como presidente por lo que hizo para la desaparición de ETA y la consolidación de algunos derechos civiles. O que justifico los trileros manejos monclovitas de Begoña Gómez. O el -presunto, claro- tráfico de influencias real -y creo que quizá no demostrable legalmente- del hermano de Sánchez."
Operación en Ferraz coincide con el viaje del Presidente a Roma
La sede del PSOE en Madrid es registrada por la UCO el mismo día que el Presidente del Gobierno se reúne con el Papa en la capital italiana.
Por Patricia Gómez Navarro
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Sede del PSOE en Ferraz durante una operación policial nocturna.
La sede del PSOE en Ferraz, Madrid, ha sido objeto de un registro por parte de la UCO el mismo día en que el Presidente del Gobierno se encontraba en Roma para reunirse con el Papa.
La coincidencia temporal entre la entrada de la UCO en la sede del PSOE en Ferraz y el encuentro previsto entre el Presidente del Gobierno y el Papa en Roma ha generado debate sobre la causalidad de los hechos. El autor del texto expresa su respeto por la labor de la Unidad Central Operativa (UCO) y del juez instructor en la investigación sobre una presunta financiación ilegal del partido.
A pesar de la presunción de inocencia, el autor manifiesta su opinión de que los registros actuales no encontrarán pruebas concluyentes de financiación ilegal ni incriminarán penalmente a figuras como el ex presidente o el actual mandatario. Tampoco prevé responsabilidades penales para Begoña Gómez ni para el hermano del Presidente.
Se subraya la diferencia entre posibles delitos y la indecencia política y moral, criticando las acciones de Begoña Gómez y el presunto tráfico de influencias del hermano del Presidente. Se señala que la situación actual de inmoralidad pública es difícilmente superable y que el máximo poder político no puede seguir mostrando un apoyo a figuras cuestionadas.
El texto sugiere que el Presidente del Gobierno no puede refugiarse en el Vaticano, ya que la noticia del registro en Ferraz llegó antes de su encuentro con el Papa, lo que podría haber puesto en una situación incómoda al Pontífice. Se describe como una forma de mostrar al Papa lo que ocurre en el país que gobierna el invitado.
Finalmente, se expresa asombro y repulsa ante la situación, sumándose a las voces que exigen el fin de la opacidad y el silencio. Se aboga por elecciones, dimisiones o medidas drásticas, indicando que el Gobierno no está al tanto de las acciones de algunos de sus representantes y que la situación está, de facto, terminada.



