La Plaza de Cibeles ha sido el epicentro de las celebraciones, acogiendo una misa multitudinaria con motivo del Corpus Christi. El evento ha provocado importantes restricciones en la movilidad urbana, con cortes de tráfico que han afectado al eje Cibeles-Prado-Recoletos durante gran parte de la mañana para garantizar la seguridad de los asistentes.
La Comunidad de Madrid ha querido sumarse a la bienvenida iluminando la fachada de la Real Casa de Correos con los colores amarillo y blanco. Asimismo, diversos edificios institucionales han sido engalanados para marcar la relevancia de esta visita apostólica en la capital.
Además de los actos en el centro, la Plaza de Lima ha servido como escenario para una vigilia juvenil que ha contado con una participación masiva. La organización de estos eventos ha requerido un despliegue logístico significativo, contando con la colaboración de voluntarios locales y diversas entidades sociales.
En su agenda social, el Pontífice ha visitado un centro de atención a personas vulnerables gestionado por Cáritas, donde ha mantenido un encuentro con jóvenes migrantes. La jornada también ha incluido actividades culturales paralelas, como conciertos y representaciones teatrales, que han completado una agenda de intensa actividad social en la ciudad.




