El objetivo de esta iniciativa es comprobar la eficacia de la tecnología antes de una posible expansión a otros espacios verdes de la capital. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, presentó el proyecto, destacando su potencial para optimizar la gestión y liberar personal para otras tareas de jardinería.
Estas máquinas robotizadas están diseñadas para operar en terrenos con grandes desniveles, pudiendo trabajar en pendientes de hasta 40 grados, un desafío para la maquinaria convencional. Cuentan con tracción integral, sistema de posicionamiento sin cables, regreso automático a la base de carga y control remoto.
La tecnología incluye monitorización permanente, detección de obstáculos y geolocalización GPS para supervisar su funcionamiento en tiempo real. Uno de los modelos evaluados es de propulsión eléctrica, lo que reduce el ruido y las emisiones contaminantes.
“"No choca contra ningún árbol ni contra un animal, como un perro que se cruce por delante"
Borja Carabante subrayó la seguridad de la tecnología, asegurando que las máquinas se detienen ante obstáculos como árboles o animales, garantizando la seguridad de los viandantes y animales en el parque. Su funcionamiento se limita a las áreas previamente delimitadas por georreferenciación.
Las pruebas iniciales en el Parque Juan Carlos I indican una autonomía media de 6,5 horas por carga, durante las cuales cada unidad ha segado aproximadamente 22.000 metros cuadrados. Los resultados pueden variar según la orografía y otros factores operativos. Las máquinas también cuentan con un giroscopio para detenerse si se supera la inclinación máxima permitida y pueden ser controladas manualmente a través de una aplicación móvil.
El Ayuntamiento recopilará datos para valorar la posible extensión de esta tecnología a otros parques y jardines de Madrid.




