Este proyecto, que se extenderá durante 12 años, busca convertirse en la mayor infraestructura verde de Europa en esta década. Su objetivo es conectar los grandes espacios naturales que rodean Madrid, como El Pardo, el río Manzanares y los montes del sur, formando un corredor continuo que beneficiará a millones de madrileños en términos ambientales, sociales y de salud.
El Bosque Metropolitano no es un parque tradicional, sino un corredor forestal que aprovecha y conecta áreas ya existentes con nuevas plantaciones en los vacíos urbanos y periurbanos. Desde la plantación del primer árbol en diciembre de 2020 en Campo de las Naciones, el avance ha sido progresivo por distintas zonas de la ciudad. Se estima que, una vez maduro, el bosque absorberá 170.000 toneladas de CO₂ al año.
El Bosque Metropolitano es la respuesta más ambiciosa de Madrid al cambio climático y a la necesidad de más naturaleza en la ciudad.
Una característica clave del proyecto es la selección de especies autóctonas mediterráneas, como encinas, sauces, fresnos, olmos, álamos, pinos piñoneros y carrascos, junto con arbustos como retamas, majuelos, adelfos, romeros, tomillos y enebros. Esta elección asegura una mejor adaptación al clima de Madrid, menor necesidad de agua y mantenimiento, y un impacto ecológico positivo al atraer fauna local y conservar la biodiversidad.
Los beneficios del Bosque Metropolitano son múltiples: además de la absorción de CO₂ y la mejora de la calidad del aire, contribuirá a la reducción del efecto isla de calor, la conservación de la biodiversidad, el bienestar ciudadano al ofrecer acceso a espacios naturales, y la disminución del ruido. El proyecto es de acceso público y gratuito, y el Ayuntamiento de Madrid ofrece información sobre las zonas ya plantadas en su web oficial.




