Los ensayos iniciales se están llevando a cabo en el centro especializado de Corella, en Navarra, donde se valida el material móvil antes de su traslado a la capital. Este proyecto, que cuenta con una inversión de 531,2 millones de euros, busca transformar la Línea 6, la ruta con mayor afluencia de la red, que registra más de 400.000 desplazamientos diarios.
La previsión es que las primeras unidades lleguen a Madrid a partir de julio para continuar con las pruebas de integración en la red. Posteriormente, los convoyes se someterán a ensayos nocturnos en las líneas 10, 11 y 12 antes de su despliegue definitivo en la Línea 6, una vez concluidas las adaptaciones tecnológicas necesarias.
La automatización permitirá reducir la frecuencia de paso a dos minutos y aumentar la velocidad máxima hasta los 110 kilómetros por hora. Además, al prescindir de la cabina de conducción, los trenes ofrecerán un 17% más de espacio, con capacidad para 1.385 pasajeros por unidad y mejoras en accesibilidad, eficiencia energética y sistemas de información.




