La polémica surge a raíz de las banderolas instaladas por el Consistorio bajo el lema 'Orgullosamente de Madrid', que muestran escenas cotidianas de la capital teñidas con los colores arcoíris. Según la portavoz socialista, Reyes Maroto, esta estrategia convierte la celebración en una operación de marketing urbano, dejando en segundo plano la lucha por la igualdad del colectivo.
Maroto expresó su descontento a través de la red social X, afirmando que la campaña 'no está a la altura' y demuestra una falta de comprensión sobre las reivindicaciones históricas del colectivo LGTBIQ+.
“"Almeida lo ha vuelto a hacer. Ha conseguido que el protagonismo del Orgullo no sean las personas LGTBIQ+. Un año más, la campaña del Ayuntamiento para el Orgullo no está a la altura. Demuestra que sigue sin entender las reivindicaciones, los derechos y la lucha histórica del colectivo."
En respuesta, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, defendió la campaña y acusó a la oposición de generar controversia artificial. Desde la Plaza de Olavide, Almeida aseguró que el Ayuntamiento trabaja para que la celebración se desarrolle con normalidad y mantenga su carácter reivindicativo, siendo una referencia de diversidad.
El regidor recordó que, desde su llegada a la alcaldía en 2019, el Orgullo ha mantenido e incluso mejorado su salud, desmintiendo augurios de que desaparecería o perdería relevancia. Martínez-Almeida insistió en que el Partido Popular no entrará en polémicas sobre la estética de la campaña, sino que se centrará en garantizar que el Orgullo sea una fiesta abierta, participativa y reivindicativa.
El alcalde concluyó afirmando que mientras unos se entretienen con las banderas y carteles, su gestión se enfoca en asegurar la continuidad del Orgullo como una celebración alegre y reivindicativa, tal como ha sido siempre en Madrid.




