Tras la partida del Pontífice hacia Barcelona, el Ayuntamiento ha dado por concluido el operativo que ha movilizado a cientos de miles de personas y ha supuesto un "mayor esfuerzo logístico, de seguridad y movilidad de la historia municipal". El regidor destacó que "Madrid es una ciudad capaz de acoger y organizar, pero si Madrid es especial es porque lo mejor que tenemos son los madrileños".
Martínez-Almeida resaltó el compromiso ciudadano que permitió que "Madrid siguiera moviéndose" y "el corazón de Madrid siguiera latiendo" a pesar de las dificultades, como la instalación de dos grandes escenarios y los trayectos en papamóvil. También reconoció la colaboración de empresas que facilitaron el teletrabajo para reducir desplazamientos.
Más de 8.000 servidores públicos participaron en el operativo, calificado por el alcalde como el "esfuerzo operativo más importante" para un gran acontecimiento en la ciudad. En concreto, 4.000 policías municipales garantizaron la movilidad, recorriendo más de 56.000 kilómetros sin incidentes significativos.
El alcalde relató una anécdota de un policía municipal que, tras una caída leve, priorizó el servicio. Envió un mensaje de recuperación a los dos agentes heridos leves. El dispositivo sanitario, con más de mil efectivos de Samur-Protección Civil, registró intervenciones menores, principalmente por golpes de calor, sin traslados hospitalarios graves.
La Delegación del Gobierno valoró positivamente el dispositivo, mencionando "hechos aislados" como la detención de una persona por un presunto delito de odio contra religiosas el 8 de junio en la plaza de Gregorio Marañón. Se intervinieron drones que sobrevolaban zonas restringidas y se sancionó a un piloto por vuelo no autorizado.




