La recreación histórica, parte de la programación del Dos de Mayo, rememoró los sucesos que se desencadenaron tras el intento de las tropas francesas de trasladar a los últimos miembros de la Familia Real fuera del país. La plaza se llenó de miles de espectadores, muchos de ellos de pie, para no perderse la representación.
El evento contó con la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital, quienes previamente participaron en el acto institucional celebrado en la Real Casa de Correos, donde se entregaron las Grandes Cruces.
La Puerta del Sol se convirtió en un mercado de época en el que los vecinos conversaban sin conocer lo que estaba a punto de suceder.
La representación, de aproximadamente 30 minutos, fue organizada por la Asociación Histórico-Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814. Cientos de figurantes, junto con carruajes y cañones, dieron vida a la escena, guiados por dos relatores que narraron los acontecimientos al público.
La escenificación detalló cómo la llegada de un sargento francés y su pelotón para trasladar a la infanta María Luisa y al infante Francisco de Paula desencadenó el conflicto. El aviso de un cerrajero sobre la partida de la Familia Real a Francia provocó los primeros disparos y el enfrentamiento espontáneo de los madrileños contra los soldados franceses.
La recreación culminó con la irrupción de una columna gala y el disparo de un cañón, generando pánico entre la multitud y dejando una escena de heridos y fallecidos, en un emotivo recuerdo de la violencia que acompañó al levantamiento popular. La asociación organizadora, declarada de utilidad pública, lleva más de dos décadas recreando los regimientos de voluntarios que participaron en la Guerra de Independencia.




