En una aparición que ya se ha convertido en una tradición anual, la Familia Real se mezcló con los asistentes en el barrio de Carabanchel para presenciar la salida del paso de Jesús Nazareno desde la parroquia de San Sebastián Mártir. Este evento, alejado de la agenda oficial, demuestra el interés de los monarcas por vivir la Semana Santa madrileña como ciudadanos.
La llegada de Felipe VI, Letizia y sus hijas, minutos antes de las 21:00 horas, causó asombro entre los vecinos que esperaban la procesión. Lejos de cualquier formalidad, los miembros de la realeza mostraron una gran cercanía, interactuando con el público, posando para fotografías y compartiendo momentos distendidos.
Esta espontánea aparición no tardó en hacerse viral en las redes sociales, donde numerosos testigos elogiaron la naturalidad y la sencillez de la Familia Real. Estas visitas privadas durante la Semana Santa refuerzan una costumbre que genera expectación y permite a los Reyes disfrutar del ambiente festivo de Madrid.




