La Comunidad de Madrid defiende su comercio con China sin "pleitesías al régimen"

La consejera de Economía de la Comunidad de Madrid critica la postura del Gobierno central ante Pekín, mientras el PSOE recuerda la importancia económica del país asiático.

Imagen genérica de un micrófono en un podio parlamentario, simbolizando un debate político.
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Imagen genérica de un micrófono en un podio parlamentario, simbolizando un debate político.

La consejera de Economía de la Comunidad de Madrid ha defendido que las empresas madrileñas mantienen relaciones comerciales con China sin someterse a su régimen, en contraste con la postura del Gobierno central.

Durante un debate en la Asamblea de Madrid, la consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert, ha acusado al Presidente del Gobierno de haberse "postrado" ante China en su reciente visita. La consejera ha subrayado que las empresas de Madrid han comerciado con el mercado chino durante décadas "sin necesidad de rendir pleitesías al régimen comunista".
El grupo socialista ha reprochado esta postura, señalando la contradicción política y la relevancia económica de China para las exportaciones regionales. También han recordado gestos institucionales del propio Ejecutivo regional hacia el gigante asiático.

"Una cosa es acudir a vender y otra muy distinta es ir a postrarse."

la consejera de Economía
Albert ha diferenciado la actividad comercial de las empresas de la posición política adoptada por el Gobierno central. Ha insistido en que la Unión Europea considera a China un socio y un rival sistémico, abogando por una relación basada en el pragmatismo y la reciprocidad, sin "alfombra roja" ni sometimiento político.
La consejera ha criticado que el Presidente del Gobierno haya viajado a Pekín en varias ocasiones para "someterse al dictado del régimen" de Xi Jinping, en lugar de defender los intereses de las empresas españolas. Ha calificado estos movimientos como una escenificación política impropia de un dirigente europeo.
Este intercambio se produce en un momento de creciente debate sobre la relación con China en España y Europa, especialmente por la dependencia comercial y la vigilancia de Bruselas sobre las prácticas del país asiático. La Comunidad de Madrid busca así marcar una postura diferenciada del Gobierno central en política exterior hacia Pekín.