Con una actitud decidida y ganas de aprovechar la oportunidad, el novillero Julio Méndez demostró su entrega en su presentación en la feria de San Isidro. Ante un encierro de Conde de Mayalde, que presentó trapío y nobleza, Méndez tuvo la fortuna de lidiar dos novillos encastados, especialmente el primero, 'Babieco', que humilló con calidad. El joven torero supo darle la lidia adecuada a los astados, mostrando un firme compromiso en cada pase.
La faena a 'Babieco' destacó por su valentía, con pases cambiados de rodillas y tandas ligadas de redondos. Aunque algunas formas recordaron al toreo posmoderno, Méndez logró emocionar al público con naturales y pases de pecho. Las bernadinas finales, arriesgadas y cercanas al toro, precedieron a una estocada que, aunque desprendida, fue suficiente para que, tras fuerte petición, el presidente concediera las dos orejas y se diera vuelta al ruedo al novillo.
Asegurada la Puerta Grande, Méndez no se conformó y se arrodilló en el tercio para recibir al sexto, 'Segurito'. Tras un susto inicial, lanceó con temple y realizó una faena con estatuarios y pases cambiados. A pesar de que la casta del toro disminuyó y Méndez pinchó antes de la estocada, la ovación recibida subrayó la gran impresión que ha causado el joven de 19 años.
En contraste, sus compañeros de cartel no tuvieron la misma fortuna. Emiliano Osornio desaprovechó oportunidades con su primer novillo y mostró detalles aislados con el segundo. Pedro Montaldo, afectado por la falta de contratos recientes, ofreció una tarde discreta y sin compromiso.




