La jornada taurina en la plaza de Las Ventas, celebrada el pasado 3 de junio, ofreció un espectáculo de luces y sombras para los tres diestros anunciados. José Garrido, en plena fase de recuperación profesional, demostró destellos de su antigua gloria con una faena clasicista ante un sobrero de Casa de los Toreros, al que despidió con una certera estocada para cortar la única oreja del festejo. El astado, noble y colaborador, permitió al extremeño desplegar su arte con verónicas y chicuelinas, aunque la profundidad en ocasiones fue limitada.
Por su parte, los jóvenes Ismael Martín y Samuel Navalón mostraron una ambición desmedida por escalar posiciones en el escalafón. Martín, con una entrega total, buscó el triunfo con arrojo, llegando a atropellar lo razonable en su afán por triunfar. Su actuación incluyó quites destacados y momentos de riesgo, culminando con una vuelta al ruedo ante el quinto toro, que fue devuelto por inválido tras propinarle una fuerte paliza.
Samuel Navalón, por su parte, también demostró valentía, especialmente al recibir al último toro a portagayola. A pesar de sufrir una aparatosa voltereta y una punzada en la pierna derecha, el novillero continuó su labor con determinación, mostrando una evolución de menos a más y concluyendo con unas bernadinas que calaron en el público.
La corrida, con toros de MONTALVO (excepto el primero, sustituido por un sobrero de Casa de los Toreros, y el sexto, un sobrero de Fermín Bohórquez), presentó astados nobles pero faltos de fuerza en general. La plaza registró tres cuartos de entrada.




