La exhibición, que permanecerá abierta al público de forma gratuita hasta el 30 de agosto, reúne el trabajo de cinco creadores de distintas generaciones. A través de una selección de piezas que integran técnicas como el óleo, el grabado, el textil y procesos digitales, la muestra propone un diálogo sobre cómo el pasado se reconstruye desde el presente.
El concepto central de la exposición, comisariada por Karmele Rodríguez Larragain, se basa en la idea de la memoria como un estrato vivo. Las obras expuestas utilizan texturas, colores y materiales diversos para representar el intervalo incierto entre el estímulo y la respuesta, sugiriendo que el recuerdo es una reconstrucción continua y no una recuperación intacta de lo vivido.
La propuesta intergeneracional permite observar cómo la abstracción, el paisaje y la investigación sensible sirven como ejes comunes para artistas con trayectorias variadas. La muestra invita a los visitantes a reflexionar sobre la huella material y la fragilidad de lo que permanece frente a lo que se desvanece.




