La situación de Antonio y su familia, quienes actualmente duermen en una furgoneta debido a las condiciones insalubres de su hogar en el sector VI de la Cañada Real Galiana, pone de manifiesto las dificultades para acceder a viviendas sociales. Este asentamiento, uno de los más grandes de Europa, ha sido objeto de un pacto regional para coordinar a las administraciones y realojar a sus residentes en viviendas públicas o de alquiler social.
El acceso a estas viviendas requiere un requisito de antigüedad, estar empadronado antes del 31 de diciembre de 2011. Antonio, quien tuvo que interrumpir su residencia en la zona por motivos laborales en Guadalajara, se encuentra fuera de este cupo. Explica que su empadronamiento se interrumpió y reinició debido a la necesidad de escolarizar a sus hijos mientras trabajaba fuera de Madrid.
Actualmente, Antonio se dedica a la chatarra y relata su trayectoria legal con la Comunidad de Madrid para conseguir el realojo. A pesar de haber vivido "toda la vida" en Madrid y haber residido previamente en otros asentamientos, su caso se complica por los periodos separados de empadronamiento. Ha presentado informes médicos y expedientes de Servicios Sociales a través de una abogada de oficio.




