La investigación se inició tras varias pesquisas sobre uno de los implicados, quien utilizaba una empresa de importación como fachada. Este individuo contaba con la colaboración de un transportista y de una tercera persona que le había alquilado un local en Madrid, donde se almacenaba y custodiaba la mercancía ilícita.
A principios de febrero de 2026, los investigadores detectaron un envío declarado como «lágrimas de chocolate». Las autoridades de Ecuador confirmaron que este cargamento ocultaba una gran cantidad de cocaína en pasta base, lo que activó un seguimiento coordinado con las fiscalías de ambos países.
El método empleado por la organización consistía en ocultar la droga en el interior de numerosos bombones dentro de un cargamento de más de 400 kilos de mercancía, lo que dificultaba su detección.
La operación culminó con la detención de tres integrantes del grupo en Madrid por presuntos delitos de integración en organización criminal y tráfico de drogas. Además, se intervinieron 62.827 gramos de cocaína.




