Esta medida, que se extenderá por casi tres años, es fundamental para la construcción del nuevo intercambiador y la ampliación de la Línea 11 de Metro. Durante este periodo, el tráfico se redirigirá a la calzada en sentido salida de Madrid.
Se habilitarán dos carriles de entrada desde la A-3 en dirección a la plaza de Conde de Casal y uno de salida desde Conde de Casal hacia la A-3 Valencia y la M-30 Norte. Además, se reducirá el número de carriles en sentido entrada a Madrid desde la A-3, pasando de dos a uno, aunque el ramal de salida desde la M-30 a Conde de Casal permanecerá abierto.
“"El Ayuntamiento ha recomendado el uso del transporte público como consecuencia de estas afecciones a la movilidad en un entorno que se encuentra afectado como consecuencia de las obras de la ampliación de la Línea 11 de Metro de Madrid."
El nuevo intercambiador de Conde de Casal, con una inversión de 40 millones de euros, se perfila como una infraestructura clave para la movilidad en la capital. Su objetivo es facilitar la conexión entre la Línea 6 de Metro y la futura ampliación de la Línea 11, actualmente en ejecución. Se estima que más de 65.000 viajeros diarios utilizarán esta infraestructura, que agrupará en un único espacio las paradas de autobuses urbanos e interurbanos.




