La emblemática pared medianera de la Casa Tapón, en la plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares, ha sido transformada con una nueva intervención artística. Tras la desaparición de un mural cervantino, la fachada lateral, sede de la Concejalía de Juventud, acoge ahora una reproducción de la célebre vista de la ciudad dibujada por Anton Van der Wyngaerde en 1565, considerada la primera representación gráfica de la urbe.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, visitó los trabajos finales del artista alcalaíno Manu Cardiel. La obra, con un presupuesto de 12.700 euros, forma parte de las intervenciones urbanas vinculadas a la remodelación de la plaza. Piquet defendió la elección de la imagen histórica como símbolo de la apuesta municipal por la recuperación del patrimonio local, calificándola de «histórica e icónica» y un reconocimiento al arte urbano local.
La panorámica de Van der Wyngaerde, pintor flamenco al servicio de Felipe II, es una fuente documental de gran valor para entender la ciudad del Siglo de Oro. Permite identificar elementos históricos presentes y otros desaparecidos, actuando como una ventana al Renacimiento alcalaíno.
Manu Cardiel, artista con numerosos murales en la ciudad, adaptó la perspectiva longitudinal de la obra original a la superficie vertical de la pared. «Queríamos primar el contexto patrimonial por encima de que prevaleciera mi estilo», explicó, optando por un lenguaje visual y una paleta cromática que se integran con el entorno monumental.
La intervención incluyó una preparación exhaustiva de la superficie, con raspado, aplicación de fijadores y un barniz protector para asegurar una mayor durabilidad y evitar el deterioro rápido que sufrió el mural anterior.
La sustitución del mural ha reavivado la polémica generada por la desaparición de la obra anterior, un «Mural del Hermanamiento» realizado por el argentino Miguel Rep en 2011. El catedrático José Manuel Lucía Megías lamentó la pérdida de esta pieza, considerada parte del patrimonio cultural y simbólico de la ciudad y un símbolo de la relación con Azul (Argentina).
Judith Piquet restó importancia al debate, defendiendo la legitimidad de la actuación municipal y recordando que los murales urbanos pueden ser sustituidos. Aseguró que la intervención adecúa la fachada al nuevo contexto patrimonial y a los proyectos de regeneración urbana, y que el hermanamiento trasciende la existencia de una pintura concreta.
El concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, añadió que la elección de la panorámica de Wyngaerde fue un trabajo conjunto para integrar la obra en el entorno, destacando su valor divulgativo para mostrar elementos históricos como el Palacio Arzobispal o la Magistral.
La sustitución del mural reabre el debate sobre la conservación del arte urbano, la definición de patrimonio colectivo y quién debe decidir sobre su permanencia, mientras la pared de la Casa Tapón luce ahora la silueta de la Alcalá del siglo XVI.




