Durante la reanudación del juicio con jurado popular, un testigo relató haber compartido comida con Adil el día de los hechos y haber recogido posteriormente a un hombre cuya descripción coincide con la de uno de los procesados. Según su testimonio, este individuo permaneció en el vehículo con la víctima justo antes del ataque.
Los hechos ocurrieron el 23 de noviembre de 2021. La Policía Nacional consideró desde el principio la posibilidad de un ajuste de cuentas, aunque el móvil del asesinato sigue sin esclarecerse debido a la falta de pruebas concluyentes sobre la motivación del disparo.
“"Sí, se dedicaba al vuelco de drogas."
En sesiones anteriores, especialistas de la Policía Científica presentaron análisis que localizaron cinco huellas dactilares de uno de los acusados en el vehículo de la víctima. Además, se identificó ADN del segundo procesado y restos de pólvora en unos guantes negros hallados cerca del coche.
Las defensas cuestionan la interpretación de las pruebas por parte de la acusación, mientras esta sostiene que los indicios científicos vinculan a ambos acusados con el crimen.
Una enfermera que asistió a Adil tras el hallazgo del vehículo relató que la víctima estaba consciente pero presentaba lesiones muy graves, sangraba abundantemente por la cabeza y vomitaba mientras ella intentaba auxiliarle.
El juicio continuará con nuevos testigos y peritos. Se espera que los dos acusados declaren el próximo 1 de julio, previo al veredicto del jurado.




