El establecimiento, ubicado en la calle Navalcarnero, cerca de la estación de Alcorcón Central, cesa su actividad tras un breve periodo marcado por su oferta innovadora de focaccia, bollería, tartas de queso y bebidas propias.
Cristina Luengo y su marido, responsables del negocio, explicaron que buscaban ofrecer un servicio cercano y creativo a los vecinos, innovando mes a mes. Sin embargo, la compleja coyuntura económica del comercio local ha forzado el cierre definitivo.
Este cierre se suma a otros establecimientos que han enfrentado dificultades similares recientemente, reflejando un momento delicado para el sector de la hostelería y el comercio minorista en la zona.




