La línea ferroviaria que conecta Aluche y Móstoles, un eje fundamental en la red de Cercanías de Madrid, conmemora este año su 50 aniversario. Inaugurada el 29 de octubre de 1976, esta infraestructura supuso una transformación significativa en la movilidad de la zona sur metropolitana.
La vía original, con una longitud de 11,226 kilómetros, ofrecía un tiempo de viaje de 15 minutos entre ambas localidades. Su recorrido comenzaba en Aluche, enlazando con el antiguo Ferrocarril Suburbano de Carabanchel, y continuaba en superficie hasta Móstoles, beneficiando a más de 200.000 residentes.
De aquel trazado inicial surgió la actual línea C-5 de Cercanías, que hoy se extiende por 45,1 kilómetros entre Humanes y Móstoles El Soto, pasando por Atocha. Esta línea es la más transitada de España, concentrando el 29% de los viajeros de la red madrileña.
La línea, conocida en sus inicios como "línea amarilla" e inaugurada en 1980, ha experimentado sucesivas ampliaciones, alcanzando su prolongación hasta Humanes en 2004. Actualmente, cuenta con 23 estaciones y da servicio a municipios como Fuenlabrada, Leganés, Alcorcón, Móstoles y Humanes.
La integración de este trazado explica la ausencia de una línea C-6 en el mapa actual de Cercanías, ya que esta desapareció al fusionarse con la C-5 en 1991. Originalmente, la C-6 contaba con siete estaciones y su recorrido se adaptó de plataformas ferroviarias preexistentes.
La ampliación de la línea hacia Atocha, impulsada para aliviar la saturación de estaciones de Metro, se completó en varias fases entre 1985 y 1991. La integración definitiva en la red de Cercanías se consolidó con la fusión de las líneas C-5 y C-6 en 1996, adoptando la denominación actual.
En la actualidad, la línea C-5 transporta más de 72 millones de viajeros anualmente. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha anunciado una inversión de 1.350 millones de euros para su renovación hasta 2031, que incluirá la compra de 35 nuevos trenes Stadler, con el objetivo de aumentar su capacidad en un 60%.




