La ampliación de la C-5 a Navalcarnero vuelve a escena

La Comunidad de Madrid propone al Ministerio la cesión de la infraestructura inacabada para integrarla en Cercanías, beneficiando a miles de vecinos.

Imagen genérica de vías de tren en la Comunidad de Madrid.
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Imagen genérica de vías de tren en la Comunidad de Madrid.

La prolongación de la línea C-5 de Cercanías hasta Navalcarnero ha resurgido como propuesta, con la Comunidad de Madrid planteando al Ministerio de Transportes la cesión de la infraestructura inacabada para su integración en la red estatal.

La iniciativa, que tendría su principal repercusión en municipios como Móstoles, Arroyomolinos y Navalcarnero, también podría beneficiar a los residentes de Alcorcón, reforzando una de las líneas ferroviarias más utilizadas en el suroeste de la región.
La C-5 es una conexión ferroviaria vital para los alcorconeros, con estaciones como San José de Valderas y Alcorcón Central conectando diariamente el municipio con la capital. La propuesta actual busca extender la línea desde Móstoles hasta Navalcarnero, utilizando tramos de obras ejecutadas hace más de una década. Según la Comunidad de Madrid, esta actuación daría servicio a aproximadamente 210.000 vecinos de la zona.
Para los usuarios habituales de la C-5 en Alcorcón, esta ampliación potenciaría la relevancia estratégica del corredor y mejoraría las conexiones con la capital sin depender exclusivamente del vehículo privado. El proyecto original de ampliación entre Móstoles y Navalcarnero, adjudicado en 2009, contemplaba una nueva conexión de 14,5 kilómetros con paradas en Arroyomolinos, Xanadú y Navalcarnero, pero las obras se paralizaron tras completar unos ocho kilómetros.
Una de las opciones consideradas es prolongar la C-5 desde Móstoles Central, lo que permitiría además soterrar parte de las vías actuales que cruzan la ciudad, eliminando así una barrera urbana. El plan también incluiría una estación en Arroyomolinos, que carece de conexión directa de Cercanías, y una parada cerca del centro comercial Xanadú.
La decisión final recae ahora en el Ministerio de Transportes, que deberá evaluar la asunción de la infraestructura y su integración en la red de Cercanías. La posibilidad de finalizar una obra paralizada por más de quince años reabre el debate sobre el futuro de la movilidad en el sur de la Comunidad de Madrid y el papel de la línea C-5 para miles de usuarios.